Durante el segundo trimestre hemos impartido una novedosa escuela de padres acerca de la fisioterapia respiratoria en algunos de los centros Nemomarlin como Las Rozas, Valdebebas, Chamberí, Majadahonda, Illescas o Arturo Soria.
En esta charla hemos repasado cómo funciona el pulmón del niño, cuáles son los “signos o síntomas de alarma” para acudir al pediatra que nos pueden hacer pensar que hay una dificultad respiratoria. También, hemos conocido los sonidos respiratorios haciendo una pequeña práctica para “escuchar” nuestros pulmones, y hemos entendido el papel tan importante que desempeña un correcto lavado nasal.
A pesar de la difusión que está teniendo últimamente esta especialidad dentro de la fisioterapia pediátrica, la fisioterapia respiratoria aún es algo desconocida en cuanto a la práctica y sobre todo en cuanto a la elección del momento adecuado para recurrir a ella. Muchos papás nos han referido sus dudas acerca del “momento idóneo” para acudir al fisioterapeuta, y la respuesta está en que la fisioterapia respiratoria se puede entender como una técnica preventiva pero también como una técnica curativa o paliativa. Por ello, un buen momento será, o bien cuando nuestro peque acumule una gran cantidad de secreción, o bien cuando haya tenido enfermedades respiratorias como bronquiolitis de manera repetida y observemos que se vuelve a resfriar, de manera que así evitaremos que ese moquete llegue al pulmón más profundo.
Durante estas charlas, los papás han podido percibir “lo que se siente” cuando se les aplica algunas de las técnicas que se utilizan para los problemas como bronquiolitis, otitis media, o catarro común.
Han podido además consultar las dudas acerca de la ultima corriente en problemas respiratorios: el uso del nebulizador (comúnmente denominados “los aerosoles”), o el uso del humidificador.
En definitiva, las familias que han asistido a nuestras charlas se han llevado a casa algunas herramientas para reconocer cuáles son los signos de alarma y como hacer frente a los mismos, cómo y cuándo es conveniente el uso de la fisioterapia respiratoria infantil, aprendiendo que aunque lloren durante la sesión, “¡es por su bien!”.
Adriana Pastor Contreras
Fisioterapeuta pediátrico Nº col 8853
Servicio de fisioterapia Cero6
Directora de AtempoCare: fisioterapia y atención temprana
“En este mundo complejo, se necesita más de una buena escuela para educar a los niños. Y también se necesita más de un buen hogar. Se necesita que estas dos importantes instituciones educativas trabajen juntas. “ (Anónimo)
miércoles, 6 de abril de 2016
lunes, 4 de abril de 2016
Educadoras y madres y viceversa
Educadoras y madres, madres y educadoras….no sé si ser madre te hace ser mejor educadora, lo que está claro es que mejor o peor ves las cosas de forma diferente y puede que el ser madre te haga entender algunos de los pormenores que conlleva el aula o...
Llevo a mi hija de 15 meses a una escuela infantil, donde no paran de pedir cosas: álbum de fotos de la niña, decoración de navidad, instrumentos musicales, tapas, llaves… y un sinfín de cosas que no puedo ni recordar. Todas las mañanas vivimos un pequeño “drama”cuando mi pequeña se engancha a mi cuello a ver si cuela y me la llevo de vuelta a casa y me persigue por la clase gateando a toda pastilla y con esos ojitos, que se te rompe el alma…
Ahora con el babi de educadora pienso en esa defensa a ultranza de la participación y colaboración de las familias en todo lo que se pide y se hace en la escuela y esa “exigencia” de una separación rápida y sin pucheros, vamos que no se va a la guerra, que se queda con su profe.
Otro tema es el de las fiestas donde se argumenta con convicción y toda la razón pidiendo a las familias un disfraz original, aconsejando que no sea comprado, con el que los niños/as estén cómodos, facil de quitar y poner... Y ese momento tan temido por nosotras cuando acaba un trimestre o el curso y nos vamos de vacaciones y ya se nos eriza la piel al pensar cómo vendrán y no paramos de recomendar a los papis “respeta las rutinas, ajusta sus horarios, sus ritmos, que si no la vuelta le va a costar mucho…”.
Si, si, si, si yo te escucho, pero con lo fácil que es ir a una tienda y por poco dinero comprar un disfraz, me hubiera ahorrado pasar noches y noches (en cuanto se dormía la enana) cosiendo y cosiendo la dichosa campana de navidad y para carnaval el de india y casi las pongo un piso cuando me dijeron que no celebraban Halloween… Bueno, bueno, bueno y cuándo sale con el primer arañazo en su carita de ángel que te dan ganas de coger al niño/a agresor y a su familia y llevarles a un consejo de guerra… pero cuando es la tuya la que pega, “vamos a ver… no será para tanto, habrá sido un empujoncillo…”.
Ahora me doy cuenta de que “organiza y respeta sus tiempos” y “cada uno tiene su ritmo”, son frases hechas que no sirven para casi nada y lo que premia es “vamos que no llegamos” y “a ver porqué la mía no anda, si ya lo hace toda su clase”.
En definitiva y poniéndome en la piel de las dos partes, lo que premia es el bienestar y la felicidad de los niños/as en la escuela y lo bueno de ser madre y educadora es que empatizas mucho más con la problemática diaria de los niños/as y de los padres.
En fin, la teoría nos la sabemos casi todos, pero la práctica es lo complicado y más cuando se trata de esos pequeños sabios... Viva la unión escuela- familia!!!
Llevo a mi hija de 15 meses a una escuela infantil, donde no paran de pedir cosas: álbum de fotos de la niña, decoración de navidad, instrumentos musicales, tapas, llaves… y un sinfín de cosas que no puedo ni recordar. Todas las mañanas vivimos un pequeño “drama”cuando mi pequeña se engancha a mi cuello a ver si cuela y me la llevo de vuelta a casa y me persigue por la clase gateando a toda pastilla y con esos ojitos, que se te rompe el alma…
Ahora con el babi de educadora pienso en esa defensa a ultranza de la participación y colaboración de las familias en todo lo que se pide y se hace en la escuela y esa “exigencia” de una separación rápida y sin pucheros, vamos que no se va a la guerra, que se queda con su profe.
Otro tema es el de las fiestas donde se argumenta con convicción y toda la razón pidiendo a las familias un disfraz original, aconsejando que no sea comprado, con el que los niños/as estén cómodos, facil de quitar y poner... Y ese momento tan temido por nosotras cuando acaba un trimestre o el curso y nos vamos de vacaciones y ya se nos eriza la piel al pensar cómo vendrán y no paramos de recomendar a los papis “respeta las rutinas, ajusta sus horarios, sus ritmos, que si no la vuelta le va a costar mucho…”.
Si, si, si, si yo te escucho, pero con lo fácil que es ir a una tienda y por poco dinero comprar un disfraz, me hubiera ahorrado pasar noches y noches (en cuanto se dormía la enana) cosiendo y cosiendo la dichosa campana de navidad y para carnaval el de india y casi las pongo un piso cuando me dijeron que no celebraban Halloween… Bueno, bueno, bueno y cuándo sale con el primer arañazo en su carita de ángel que te dan ganas de coger al niño/a agresor y a su familia y llevarles a un consejo de guerra… pero cuando es la tuya la que pega, “vamos a ver… no será para tanto, habrá sido un empujoncillo…”.
Ahora me doy cuenta de que “organiza y respeta sus tiempos” y “cada uno tiene su ritmo”, son frases hechas que no sirven para casi nada y lo que premia es “vamos que no llegamos” y “a ver porqué la mía no anda, si ya lo hace toda su clase”.
En definitiva y poniéndome en la piel de las dos partes, lo que premia es el bienestar y la felicidad de los niños/as en la escuela y lo bueno de ser madre y educadora es que empatizas mucho más con la problemática diaria de los niños/as y de los padres.
En fin, la teoría nos la sabemos casi todos, pero la práctica es lo complicado y más cuando se trata de esos pequeños sabios... Viva la unión escuela- familia!!!
María Jesús Nogueroles Cañizares
Coordinadora de Proyectos de Cero6, Maestra de Educación Infantil y
Pedagoga
martes, 15 de marzo de 2016
“La modificación de conducta”
“La modificación de conducta” es un tema que despierta siempre mucho el interés de los educadores de infantil; este sábado nos ha abierto las puestas de su escuela el equipo de Nemomarlin Arganzuela y, en compañía de las educadoras de Boadilla, Getafe y Guindalera, hemos vuelto a detenernos en lo que supone la modificación de las conductas de los niños de 0 a 3 años en nuestro día a día en el aula.
¿Qué entendemos por nivel de resistencia de un niño? ¿qué limitaciones tenemos y cuáles pueden ser los obstáculos que nos ponen los padres (a veces de forma consciente otras inconsciente) a la hora de modificar la conducta de sus hijos? ¿cuales son los aspectos del curricular oculto?.
Estos y otros más son los aspectos que hemos analizado a través de casos reales que nos han propuesto las educadoras presentes y, una vez más, nos demuestran que no todas las técnicas que conocemos y usamos nos sirven para todo. Si bien es cierto que las mismas conductas “disruptivas” suelen repetirse a lo largo de los diferentes cursos escolares, los alumnos que las presentan no son los mismos y su nivel de resistencia hacia esa conducta hace que podamos tardar más tiempo en modificarla, además el perfil de los padres y el tipo de educación que adoptan en casa hacen que el proceso para esa modificación pueda ser más largo. Y ¿qué decir de nuestro estado de ánimo?.
Estamos mucho más centrados en nuestro trabajo que en pararnos a reflexionar sobre lo que sentimos ante una situación complicada y nos olvidamos que nuestras emociones juegan muchas veces en nuestra contra.
Gracias a todos los que habéis estado compartiendo vuestras experiencia con nosotros
¿Qué entendemos por nivel de resistencia de un niño? ¿qué limitaciones tenemos y cuáles pueden ser los obstáculos que nos ponen los padres (a veces de forma consciente otras inconsciente) a la hora de modificar la conducta de sus hijos? ¿cuales son los aspectos del curricular oculto?.
Estos y otros más son los aspectos que hemos analizado a través de casos reales que nos han propuesto las educadoras presentes y, una vez más, nos demuestran que no todas las técnicas que conocemos y usamos nos sirven para todo. Si bien es cierto que las mismas conductas “disruptivas” suelen repetirse a lo largo de los diferentes cursos escolares, los alumnos que las presentan no son los mismos y su nivel de resistencia hacia esa conducta hace que podamos tardar más tiempo en modificarla, además el perfil de los padres y el tipo de educación que adoptan en casa hacen que el proceso para esa modificación pueda ser más largo. Y ¿qué decir de nuestro estado de ánimo?.
Estamos mucho más centrados en nuestro trabajo que en pararnos a reflexionar sobre lo que sentimos ante una situación complicada y nos olvidamos que nuestras emociones juegan muchas veces en nuestra contra.
Gracias a todos los que habéis estado compartiendo vuestras experiencia con nosotros
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