martes, 21 de marzo de 2017

La baja autoestima influenciada por la sobreprotección

La vida de un niño es como un trozo de papel en el que todos los que pasan dejan una señal.”
(proverbio chino)

En estos tiempos, en los que las familias y las escuelas se necesitan para la educación de los hijos/as/, alumnos/as, por la dificultad para conciliar el trabajo y la vida familiar, se observa cada vez más niños/as con dificultades para controlar la frustración, la agresividad y con actitudes negativas, llegando incluso a la tiranía.

¿Cómo puede ocurrir? si cada vez se tiene más información, las familias están más preocupadas por sus hijos/as y en los centros educativos se cuenta cada vez más con profesionales especializados multidisciplinares: psicólogos, pedagogos, fisioterapeutas, docentes, educadores…


Lamentablemente no se puede dar una respuesta, pero  parece que todo esto, está muy relacionado con la manera en la que se viven en el entorno familiar los conceptos de autoestima y sobreprotección de los niños/as.

La familia es el lugar principal de socialización, de educación y de aceptación de uno mismo. Es el lugar en el que una persona es querida por lo que es y se le acepta como es. La valoración de la imagen que se va haciendo de sí misma depende de la forma en que va percibiendo que cumple con las expectativas de su familia, en cuanto a la consecución de metas y conductas que se esperan de ella.

Si crecen sintiéndose queridos/as y seguros/as hay mayores posibilidades de que desarrollen una adecuada identidad personal.

Cada niño/a es único y se deben considerar tanto sus factores identificativos y personales como su temperamento, habilidades, debilidades, mecanismos de defensa, deseos y nivel cognitivo a la hora de comunicarse con él o ella y educarle.

Una educación permisiva o de sobreprotección, por parte de los padres/madres, puede ser el origen de una baja autoestima. Este modelo educativo está muy presente en la actualidad, dado que los padres y madres se exigen mucho a ellos mismos en su “rol parental” pero muy poco a sus hijos/as, lo que crea gran desconfianza en sí mismos y es caldo de cultivo de una cultura del no esfuerzo y la dejadez.

Un ambiente familiar propicio para desarrollar una buena autoestima es aquel que se caracteriza por su calidez, afectividad y apoyo emocional, sin olvidar la importancia que tiene marcar unos límites razonables, consensuados por los padres/madres y conocidos por los hijos/as.

Actualmente el poco tiempo para disfrutar en familia hace que se sobreproteja a los niños/as consiguiendo todo lo contrario a fomentar su autoestima, ya que se les inculca baja tolerancia a la frustración, desconfianza, miedo y dependencia.

Sobreproteger a un niño/a es ir más allá de cubrir y satisfacer sus necesidades y cuidados básicos. Es pensar por él/ella, tomar decisiones por él/ella, solucionar todos sus problemas... Estas actitudes pueden producir miedo, inseguridad, dependencia del adulto y no aprender a gestionar la frustración.

Por ello hay que tener en cuenta que, las cosas no son siempre como se quiere y  las personas aprenden por las consecuencias negativas y positivas fruto de las experiencias vividas, esto hace indiscutible la necesidad de que el niño/a experimente con el mundo para aprender a manejarse mejor en el futuro.

Si no les dejamos caerse, nunca aprenderán a levantarse y no tendrán el recurso necesario para la próxima vez.

Natalia Torres Thomas
Maestra Infantil y Pedagoga



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