miércoles, 17 de octubre de 2018

INFORMAR NO ES FORMAR

Uno de los aspectos que más puede asustar a un director/a es que, después de hacer una selección de personal y haber incorporado al candidato/a que más y mejor pudiera representar a su escuela, al poco tiempo se dé cuenta de que las  expectativas depositadas en él/ella, se esfumen hasta casi dudar de que esa selección sirviera de algo. 

¿De verdad el tiempo en ese proceso de selección ha sido infructuoso?
¿Por qué ese trabajador no encaja en el engranaje de la escuela? 
¿Es por una falta de interés o a una falta de conocimiento de cómo se hacen las cosas en la escuela? 
¿Es mejor buscar a alguien con o sin experiencia?


La clave para todas estas cuestiones está en cómo se realiza el proceso de integración de ese trabajador en la escuela, ya que dependiendo de ello, se conseguirá una incorporación más o menos exitosa. Y para ello, hay que dedicar el tiempo necesario para que la nueva incorporación vaya conociendo no solo el funcionamiento del centro, sino también cómo nos gusta que se hagan las cosas.

Si el nuevo integrante proviene de otra escuela, llegará con rutinas y prácticas adquiridas en el otro centro y eso puede ser positivo porque traerá un aire nuevo y sobre todo, porque permitirá conocer cómo se hacen las mismas cosas, pero de diferente manera. En este caso, también es importante saber corregir, lo antes posible, lo que no se ajusta a nuestra forma de trabajar para evitar el famoso y muy oído "...es que yo en el otro sitio lo hacía así".

Si por el contrario, optamos por alguien sin experiencia previa, contaremos con una persona que llegará con muchas ilusiones, pero también con algo de  inseguridad por no saber hacer "las cosas bien" y en este caso, tendremos que ayudarle a que poco a poco aprenda a desempeñar sus tareas como nos gusta a nosotros, teniendo la certeza de poder contar, en un futuro, con alguien totalmente hecho a nuestra filosofía de trabajo. 

En ambos casos, no es suficiente con informar de cómo funciona la escuela, sino que habrá que formar al nuevo miembro... Sabemos que en las escuelas infantiles vamos siempre a contrarreloj y no disponemos de tiempo, pero ese tiempo hay que buscarlo y el responsable tendrá que reservarlo para ayudar al nuevo integrante del equipo en su proceso de incorporación. 

En lugar de dar indicaciones aproximadas, lo ideal es preparar una formación de cómo queremos que se hagan las cosas y si se decide que no sea el responsable de la escuela, asignaremos "un tutor" al nuevo miembro del equipo para que le acompañe en sus primeros días, explicándole y enseñándole a hacer las cosas como nosotros queremos. En este último caso, es importante que busquemos a alguien del equipo que, además de estar capacitado, no tenga sobrecarga de trabajo durante esos días. 

Incorporar a una nueva persona en una escuela infantil, hacer que ese nuevo miembro encaje en el grupo y que todos estén a gusto, requiere una serie de pasos muy sencillos y muy importantes como pueden ser:

  • asegurarnos de que el equipo esté informado de cuándo se va a producir su incorporación… ¡cuántas veces se nos olvida hacer partícipe de ello a nuestro equipo!
  • transmitir al equipo y al nuevo integrante que su llegada es importante, generando así un sentimiento de pertenencia al grupo;
  • asegurarse de que se sienta útil lo antes posible, dejando claras sus tareas durante los primeros días para generar en él/ella una motivación laboral;

La formación, por tanto, es crucial ya que además de aportarnos conocimientos, nos permitirá llevar a cabo con éxito los cambios que necesariamente se producen en nuestros equipos de trabajo. 

Emma Caminiti
Directora Departamento Formación 
Cero6 Consultoría Educativa

jueves, 4 de octubre de 2018

A POR EL NUEVO CURSO!!!

Iniciamos un nuevo curso con muchas ilusiones, nuevas familias, nuevos niños/as, qué nos depararán estos nueve meses que tenemos por delante…

La fundación ANAR ha publicado un estudio sobre acoso escolar y cyberbullying, para que todos tomemos conciencia de este tipo de sucesos que son tan fáciles de instalar y tan difíciles de erradicar.

Por ello, os dejamos un artículo de AdelaLópez Martín, nuestra experta en bullying escolar y autora del proyecto “Fénix, nadie se ríe de nadie", un proyecto de educación contra el acoso escolar que trabaja desde las aulas de infantil. Adela interpreta los resultados de este estudio para que podamos reflexionar sobre este tema y nos demos cuenta de la importancia que tenemos en el desarrollo de nuestros alumnos/as y todo lo que podemos hacer desde nuestras aulas y desde nuestras escuelas.


Esperamos que os guste…a por el nuevo curso!!!

María Jesús Nogueroles Cañizares
Maestra de Educación Infantil y Pedagoga

miércoles, 19 de septiembre de 2018

¿Nos adaptamos todos/as?

¿La vuelta al cole, es para todos/as?, ¿solo se adaptan los pequeños/as? o ¿nos tenemos que adaptar también los mayores? Pues sí, la adaptación es de todos, el problema es que creemos que la adaptación solo va con los niño/as…

Todo cambio afecta a nuestros biorritmos y esto se termina manifestando en nuestros hábitos, comportamientos y estados de ánimo, por lo que nuestros alumno/as también lo vivenciarán en este proceso de incorporación a la escuela.


La opción de escolarizar a los más pequeño/as ya no es solo por necesidades laborales, pues cada vez son más las familias que deciden llevarlo a la escuela porque consideran que es un ambiente rico en estímulos, favorecedor para el aprendizaje y a la vez cargado de experiencias con sus iguales y otros adultos que le ayudarán en su proceso de desarrollo social. Esto, que a priori, es un buen motivo para estar tranquilo/as y confiado/as en este cambio no significa que sea así.

En la mayor parte de los casos hay dudas o miedo e incluso celo de que otros les cuiden y les mimen.
Todos estos comportamientos son normales y, de hecho, deberíamos reconocerlos tanto la familia, como la escuela para facilitar el vínculo entre ambas.

Este reto es alcanzable facilitando la comunicación…
Si la familia está abierta a contarnos qué le preocupa o por qué se muestra nerviosa y nosotros/as lo recepcionamos con asertividad será mucho más fácil que a la hora de venir a la escuela y entregar a su hijo/a. De esta forma, no se lo tendremos que arrancar de los brazos porque le habremos explicado que esto solo aumenta el desconcierto del pequeño/a.

Así la familia ayuda, comprende y anima a sus hijo/as en este momento tan especial, dejándolos siempre con una sonrisa (aunque la procesión vaya por dentro), intentando no dramatizar, hablándoles en positivo y transmitiendo confianza en la educadora.

Un poco de paciencia y mimo harán el resto en estos días en los que los besos y abrazos todavía no son suficiente y de repente, sin pasar nada especial, todo vuelve a la calma y nuestros niño/as vienen animados y contentos a disfrutar de todo lo que sucede en la escuela.

Natalia Torres Thomas
Pedagoga y Maestra de Educación Infantil